Y así se me escapan los domingos
entre mi humo cerebral,el jazz
y algún que otro verso suelto
que sin querer dejo escapar.
Pensando en qué se yo,
momentos en los que el desconcierto
se come la nostalgia,
y el frío me sugiere el abrigo de tu espalda
como el siguiente desayuno de mis labios.
Desmigajando flores en mi escritorio,
las notas de Toussaint me sacan una sonrisa,
recuerdo de presentar al presente
y presenciar sin más, el baile de las palabras
lanzándose desde el barco de la pereza
a los mares de algún folio,
buscando la inspiración sin más dolor
tentando al vicio del suicidio continuo.
domingo, 16 de diciembre de 2012
jueves, 13 de diciembre de 2012
"Mi nudo gordiano"
Y al final parece
que cada vez que te caes al pozo
y te ofrezco una cuerda para salir,
la fuerza de la inercia
hace que se inviertan los papeles,
por la contraposición de los impulsos:
tú, arriba de un salto,
yo, de costado en el suelo,
con una venda en los ojos,
y más de siete días por delante para lograr subir,
con un pie roto
y callos en las manos, por lo de la cuerda.
Desde abajo,
escucho una voz que me habla sin que la entienda,
y una espalda que se desaparece,
sin darse la vuelta,
poco a poco,
sin detenerse,
se va,
"hasta tu próximo problema", me digo.
que cada vez que te caes al pozo
y te ofrezco una cuerda para salir,
la fuerza de la inercia
hace que se inviertan los papeles,
por la contraposición de los impulsos:
tú, arriba de un salto,
yo, de costado en el suelo,
con una venda en los ojos,
y más de siete días por delante para lograr subir,
con un pie roto
y callos en las manos, por lo de la cuerda.
Desde abajo,
escucho una voz que me habla sin que la entienda,
y una espalda que se desaparece,
sin darse la vuelta,
poco a poco,
sin detenerse,
se va,
"hasta tu próximo problema", me digo.
lunes, 10 de diciembre de 2012
"Para qué si al final"
Para qué coleccionar silencios
si al final
al igual que pasa con las palabras
se los va a llevar el mar
Para qué alertarse del miedo
si al final
al igual que pasa con los silencios
va a tirarse encima
sin avisar
Para qué domesticar las incoherencias
si al final
al igual que pasa con el miedo
se pondrán frente a tus ojos
con toda su gracia
y re-vivirán
Para qué...
Para qué...
Si al final...
Sólo nadas
y solas se quedaron
las miradas.
si al final
al igual que pasa con las palabras
se los va a llevar el mar
Para qué alertarse del miedo
si al final
al igual que pasa con los silencios
va a tirarse encima
sin avisar
Para qué domesticar las incoherencias
si al final
al igual que pasa con el miedo
se pondrán frente a tus ojos
con toda su gracia
y re-vivirán
Para qué...
Para qué...
Si al final...
Sólo nadas
y solas se quedaron
las miradas.
"La caja de metáforas"
Y así, casi vacía la caja de metáforas
me preguntaba:
¿y ahora?
Cómo haré si ya no me quedan ni palabras,
y los recuerdos sólo los sueño en un desteñido blanco y negro,
y las lecturas a voz cambiada siempre me suenan a mi mismo,
cómo haré si se me ha borrado hasta la nostalgia,
y no me implico en las disertaciones,
y me canso de escucharme y ahora, hasta me callo,
cómo haré si quiero guardarme bajo el colchón
y borrar de mi memoria esos "Andamios",
por no resucitar el historicismo de las pasiones.
Si es que esto ya es más vicio que terapia,
y hasta me ha dado por el vino,
y lo desayuno con un "a veces nunca" en la silla de enfrente.
Así van, emborrachándose mis palabras ,
y es que la lluvia borró esas huellas
y ya no me encuentro en el camino de vuelta.
Quizás y sin embargo, lo prefiera.
Pero no puedo evitar
el salpicar de la botella medio llena,
porque no puedo ver saltar los cristales desde la tribuna,
y no mojarme por sus restos,
no desangrarme con esos dientes afilados
que empapan mis propósitos,
y me convierten en un profundo charco empantanado.
domingo, 9 de diciembre de 2012
"Des-echándome"
Y como un desfile infernal
al más puro estilo de una corriente de mar vacío,
se acercan las hileras de gente que mira a la lava, y sonríe
con su "aquí no pasa nada",
sus evasiones de "estoy contento porque río"
con su elevada autoestima
y su intento de felicidad empaquetada.
Inapetentes de empatía,
alimentados con su propio desencanto,
ni siquiera alcanzando a vislumbrar
cualquier sombra en las tinieblas...
Y es que ni eso,
ni sienten las gotas de otros llantos,
ni sufren el hambre,
ni promueven el grito del agonizante.
Me arruinan mis entrañas
esos detestables océanos de gente,
así,
modero mis ganas
de cierto lugar para perderme,
explotando mis riñones,
prolongando parpadeos
y mirando al vacío,
conviviendo con el ruido
y desechando mi mirada,
por no re-encontrarme con el frío.
al más puro estilo de una corriente de mar vacío,
se acercan las hileras de gente que mira a la lava, y sonríe
con su "aquí no pasa nada",
sus evasiones de "estoy contento porque río"
con su elevada autoestima
y su intento de felicidad empaquetada.
Inapetentes de empatía,
alimentados con su propio desencanto,
ni siquiera alcanzando a vislumbrar
cualquier sombra en las tinieblas...
Y es que ni eso,
ni sienten las gotas de otros llantos,
ni sufren el hambre,
ni promueven el grito del agonizante.
Me arruinan mis entrañas
esos detestables océanos de gente,
así,
modero mis ganas
de cierto lugar para perderme,
explotando mis riñones,
prolongando parpadeos
y mirando al vacío,
conviviendo con el ruido
y desechando mi mirada,
por no re-encontrarme con el frío.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
"La puerta hacia donde no se sabe"
Antes de ayer vi entre abierta
esa extraña puerta,
allí vivía la duende del barrio:
lectora incansable
y narradora de las más recónditas historias,
lo poco casi real de aquel descuidado teatro
de cartón y papel piedra.
A pesar de la oscuridad, entré.
Cuando bajas las escaleras,
descubres las nubes
desprendiendo lágrimas,
escupiendo lluvia,
mojando a títeres sin cabeza
en anocheceres prohibidos...
y tras las horas,
apareces víctima de amanecer mojado,
con una extraña sensación, y falto de emoción,
viviendo algún particular de despertar ilusorio.
Sueñas que ves el laberinto desde arriba,
descubres metaplanos
y recuerdas los escondrijos de tu libro favorito.
Incertidumbre desbordante
por la indecisión de tu camino,
caminante en pasillos de niebla
desorientado y derrotado,
subes montañas de libros polvorientos
amontonados como trincheras,
con sus páginas abiertas
y sus letras provocantes.
Así,
detenido bajo el candil
miras alrededor y lees:
"...piérdete en el sinsentido del payaso incansable,
arráncate la expectación, porque tú eres el espectáculo,
vomita tu fe en la trampa del destino,
bienvenido amigo soñador,
concédeme algún tipo de descuido".
esa extraña puerta,
allí vivía la duende del barrio:
lectora incansable
y narradora de las más recónditas historias,
lo poco casi real de aquel descuidado teatro
de cartón y papel piedra.
A pesar de la oscuridad, entré.
Cuando bajas las escaleras,
descubres las nubes
desprendiendo lágrimas,
escupiendo lluvia,
mojando a títeres sin cabeza
en anocheceres prohibidos...
y tras las horas,
apareces víctima de amanecer mojado,
con una extraña sensación, y falto de emoción,
viviendo algún particular de despertar ilusorio.
Sueñas que ves el laberinto desde arriba,
descubres metaplanos
y recuerdas los escondrijos de tu libro favorito.
Incertidumbre desbordante
por la indecisión de tu camino,
caminante en pasillos de niebla
desorientado y derrotado,
subes montañas de libros polvorientos
amontonados como trincheras,
con sus páginas abiertas
y sus letras provocantes.
Así,
detenido bajo el candil
miras alrededor y lees:
"...piérdete en el sinsentido del payaso incansable,
arráncate la expectación, porque tú eres el espectáculo,
vomita tu fe en la trampa del destino,
bienvenido amigo soñador,
concédeme algún tipo de descuido".
domingo, 2 de diciembre de 2012
"Melancolía"
Palabras que no aparecen,
palabras
que se resisten,
literatura camuflada
e ideas sin destino.
Conversar profundamente,
sumergirse
tratando de quedarte inerte,
flotando en la balada
de ondas descerebradas,
por la intromisión del inconsciente.
Melancolía de nadar
sentados,
vibrar,
removerse los adentros,
pero al azar,
desangrarse de metáforas
a explorar.
que se resisten,
literatura camuflada
e ideas sin destino.
Conversar profundamente,
sumergirse
tratando de quedarte inerte,
flotando en la balada
de ondas descerebradas,
por la intromisión del inconsciente.
Melancolía de nadar
sentados,
vibrar,
removerse los adentros,
pero al azar,
desangrarse de metáforas
a explorar.
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