Y pasa que cuando uno,
portavoz de sí mismo,
trata de cruzar un puente entremiradas,
siente que parece sencillo,
pero a la mitad,
estremecido
y como tiritando pero no de frío,
se tira al vacío.
O mejor al agua,
dulce,
como tú,
un río,
no cualquiera,
el tuyo,
y es que apareces justo
cuando éste va a unirse con el mar,
porque entender una pequeña parte
del tesoro que esconde tu pelo,
se me hace tan difícil que ya es un reto,
como separar,
en ese instánte de fusión,
lo no-dulce de lo no-salado,
el río del mar,
coger una lágrima al microscopio
y diferenciar si es de alegristán
o de tristezistán.
Por eso me tiro,
al final más por mi que por ti,
es que mi miedo,
aunque no le gane
lo reconozco,
pero lo peor es hacerlo
a sabiendas de que no se nadar,
y con la ligereza de que finalmente
ahí estarás,
donde se une el río con el mar,
en esa tierra de nadie
donde sutílmente asesinas la identidad,
pero donde no caigo por frenarme al saltar.
Y es que
te presiento por tu ausencia,
y ni siquiera te has ido,
me sueño en ti,
y ni siquiera he dormido...
Estás enfrente,
haciendo que me acompañas
en el insomnio con tus ronquidos,
dialecticamente invisible
salvo en algún sueño subido de tono,
para mi atisbo de diálogo,
que empieza y termina cuando me giro
y veo tus ojos cerrados,
que me empujan a salir de allí
y dejarte dormir hasta que pase el día,
para que quizás de noche te acuerdes,
entre la soledad y el ruido,
de que el sol aun no ha salido.
jueves, 15 de noviembre de 2012
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Edgar Morin y la complejidad:una codificación particular
Lo complejo,
es cierto que
para nada es lo complicado,
o a veces sí,
pero más bien me gusta pensar
en entrelazado,
entretejido,
o hasta rizomatizado,
como diría otro que se hace abecedarios.
Además,
lo complejo
parece que acepta lo contradictorio,
y dependiendo de la boca que lo escupa,
a veces hasta se publicita como universal,
estático,
y ahí es cuando ya no me gusta.
Me sentaría a mirar las estrellas
con las contradicciones que evitan estancarse,
ambivalencias móviles
que sueñan con desatarse,
quitárse la maldita etiqueta y tirarla por el báter.
Aceptar lo complejo podrá ser,
entre otras,
admitir lo contradictorio,
pero admitir lo contradictorio,
no es universalizar su mensaje,
no es trivializar lo concreto,
no es decir así somos,
ni autorelativizarte,
asesinarte por dentro
y quedarte quieto.
es cierto que
para nada es lo complicado,
o a veces sí,
pero más bien me gusta pensar
en entrelazado,
entretejido,
o hasta rizomatizado,
como diría otro que se hace abecedarios.
Además,
lo complejo
parece que acepta lo contradictorio,
y dependiendo de la boca que lo escupa,
a veces hasta se publicita como universal,
estático,
y ahí es cuando ya no me gusta.
Me sentaría a mirar las estrellas
con las contradicciones que evitan estancarse,
ambivalencias móviles
que sueñan con desatarse,
quitárse la maldita etiqueta y tirarla por el báter.
Aceptar lo complejo podrá ser,
entre otras,
admitir lo contradictorio,
pero admitir lo contradictorio,
no es universalizar su mensaje,
no es trivializar lo concreto,
no es decir así somos,
ni autorelativizarte,
asesinarte por dentro
y quedarte quieto.
domingo, 11 de noviembre de 2012
"Sentidos"
Piel contra piel
es más que un abrazo
cuando las manos besan su espalda
y el tacto le dice a los labios
que se curen la envidia
acariciándola en el recorrido hasta su oreja
mientras los ojos juegan al escondite con su mirada
y corren por una especie de miedo y vergüenza
a cualquier después de verse por accidente
petrificado
ausente
destemporalizado
lleno de una nada que me llena sin saber
mutliando besos en cada segundo de normalidad
de aquella guerra fría del deseo
y las potencias hegemónicas de mi maleducado subconsciente
luego te vas
y piensas que quizas un día
la luna te dedique una sonrisa
...pobre iluso
ciego sin bastón
esta mi corazón que ya no ve.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Tríptico a la cuarta dimensión.
El porqué de hacer un tríptico de tres poemas tiene que ver con Bacon, y en concreto con este cuadro con el que ando obsesionado desde hace un tiempo. Cada imagen un poema, retitulados como Tiempo-Ficción-Tragedia. Como ya están publicados en este blog, pinchando encima de cada título que está sobre la imagen pueden llegar a cada uno de los poemas que componen este tríptico "pictórico-poético", por ponerle algun nombre al experimento este..
La cuarta dimensión.. desde El Mundo de Dawidh (2ª parte)
La tan esperada segunda parte del relato
...y armándote de valor (o apoyándote en el alcohol de la noche anterior) te giras. Y descubres… y descubras una hermosa mujer probablemente la mujer más hermosa que nunca hayas visto: dentadura perfecta y blanca, una lacia melena rubia, unos profundos ojos azules, unas medidas perfectas. De nuevo no te brotan las palabras pero esta vez por motivos muy diferentes…
- Ugghat…sonnn – logras decir en un uso magistral de la lengua cervantina
- Oh! No hay duda: eres nuevo por aquí – responde ella con una amplia sonrisa
- …Aquí… - bien, ahora ya sabe que no eres extranjero tan solo gilipollas
- Sí – responde mientras ríe – por esta dimensión
- …Qué? … - ya casi tienes el Premio Príncipe de Asturias de Literatura… último esfuerzo
- Sí, acabas de llegar a la cuarta dimensión. Tus ropajes te delatan –
Espera, espera, espera… ¿Cuarta dimensión? Y lo que es peor… estoy despeinado, con barba de tres día, probablemente huela a choto y este bellezón ¿se está fijando en mis “ropajes”? Aquí algo no está bien
- Perdona, ¿has dicho cuarta dimensión? – felicidades, has unido coherentemente más de tres palabras
- Sí. Eres uno de los afortunados que ha encontrado una portal interdimensional – responde ella totalmente convencida de lo que dice
Ahora sí que estás flipando ¿portal interdimensional? Sí, claro y Lance Armstrong es un ejemplo de trabajo y superación… Pero lo peor no es eso: lo peor es que en tu interior algo dice que te acabas de enamorar, una vez más te has enamorado de una loca ¿por qué siempre están locas? Pero centrémonos, no estamos hablando de ella, estamos hablando de un portal interdimensional… He encontrado un portal interdimensional te dices mientras ves como un conejo gigante con una servilleta a cuadros blancos y rojos (no podría ser de otra manera, es una dimensión más no un universo diferente) persigue a un hombrecillo que es una mezcla entre Karlos Arguiñano y Frodo Bolson.
“Bueno, creo que es el momento de dejar de beber y de cambiar de compañías” y es que tu madre tenía razón el Rizoma ese no iba a traer nada bueno. Pero en ese momento conectas con el mundo “real” y aquellos preciosos ojos siguen instalados ante ti.
- Sinceramente, creo que anoche bebí demasiado – le dices a tu nueva amiga
- No, no, no me escuchas – eso te suena – has encontrado un portal que comunica dos dimensiones
- No, yo solo entré al baño de las mujeres, es que… - replicas
- Es que nada… ¿por qué los humanos sois tan cerrados de mollera? ¿por qué solo puede existir vuestro universo? ¿por qué sois tan ombliguistas? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
“Está claro que aunque se trate de dimensiones diferentes siempre tenemos puntos de unión” piensas mientras recuerdas a Mourinho.
- Y además te pones a pensar en futbol!!! – te suelta el bellezón mientras clava esos ojos que antes te parecían preciosos y ahora te dan miedo en ti
- Perdón ¿cómo sabes que pensaba en…? –
- A diferencia de vosotros – te corta – en esta dimensión trabajamos para conseguir un mayor rendimiento cerebral y no solo pensar en balones y tetas… que ya me las has mirado tres veces y sí, sí son naturales… (cretino)
Sin saber dónde meterte bajas la mirada al suelo.
- Qué mono eres cuando te pones rojo – dice
“¡Joder! Además de leer la mente también puede ver lo que quiera” piensas…
- No, lo que pasa es que te estás comportando como el niño que quiere dar el primer beso – te dice
Sí, no ha duda, estás enamorado, te dan igual las dimensiones, los universos, los besugos en bicicletas que ArguiFrodo esté vivo o muerto o que el conejo haya sufrido una indigestión… lo único que te importa es ella, la única que te importa es ella. Levantas la vista del suelo, miras directamente a sus ojos azules mientras avanzas hacia ella, mientras la tomas por la cintura y la besas.
Te fundes en el beso perfecto, un beso a los “Love Actually”, un beso histórico, mágico, un beso que como tú al caer al abismo de la cuarta dimensión quedará suspendido hasta que de nuevo abras los ojos y los abres… ahora sus ojos ya no son azules, son oscuros e inmensos. Ahora sus ojos no son tensos, ahora están cargados de odio y rabia. Ahora a sus labios perfectos le rodea una perilla peluda y sus redondos y naturales pechos no son más que fornidos pectorales bajo una camiseta de Los Suaves…
Poco a poco te separas de “tu amada” mientras ella o ahora él te recoge del suelo y te levanta mientras tu cabeza golpea de nuevo la taza del váter del baño de mujeres, para terminar más tarde contra la pileta tras esquivar con más pena que gloria el marco de la puerta. Arrastras cruzas todo el bar, solo ves el tatuaje del portero, los zapatos y botas de los allí congregados y un par o tres colillas… ya no suena Gabinete Calagari, suena un cantautor imitando a Calamaro, como tú: con más pena que gloria. Y ahora, que ya estás acostado en la acera después de haber barrido todo el bar, ahora que la gente que pasa en bicicleta ya no son besugos (bueno alguno sí pero no besugos de los que nadan por el fondo del mar), ahora que en vez de ver a conejos corriendo tras cocineros tan solo ves personas que te esquivan con cara de asco, miedo y pena, ahora, ahora la echas de menos pero has descubierto una de esas preguntas que se hace la humanidad ¿por qué las mujeres van de dos en dos al baño? Está claro, para no caer en la cuarta dimensión.
...y armándote de valor (o apoyándote en el alcohol de la noche anterior) te giras. Y descubres… y descubras una hermosa mujer probablemente la mujer más hermosa que nunca hayas visto: dentadura perfecta y blanca, una lacia melena rubia, unos profundos ojos azules, unas medidas perfectas. De nuevo no te brotan las palabras pero esta vez por motivos muy diferentes…
- Ugghat…sonnn – logras decir en un uso magistral de la lengua cervantina
- Oh! No hay duda: eres nuevo por aquí – responde ella con una amplia sonrisa
- …Aquí… - bien, ahora ya sabe que no eres extranjero tan solo gilipollas
- Sí – responde mientras ríe – por esta dimensión
- …Qué? … - ya casi tienes el Premio Príncipe de Asturias de Literatura… último esfuerzo
- Sí, acabas de llegar a la cuarta dimensión. Tus ropajes te delatan –
Espera, espera, espera… ¿Cuarta dimensión? Y lo que es peor… estoy despeinado, con barba de tres día, probablemente huela a choto y este bellezón ¿se está fijando en mis “ropajes”? Aquí algo no está bien
- Perdona, ¿has dicho cuarta dimensión? – felicidades, has unido coherentemente más de tres palabras
- Sí. Eres uno de los afortunados que ha encontrado una portal interdimensional – responde ella totalmente convencida de lo que dice
Ahora sí que estás flipando ¿portal interdimensional? Sí, claro y Lance Armstrong es un ejemplo de trabajo y superación… Pero lo peor no es eso: lo peor es que en tu interior algo dice que te acabas de enamorar, una vez más te has enamorado de una loca ¿por qué siempre están locas? Pero centrémonos, no estamos hablando de ella, estamos hablando de un portal interdimensional… He encontrado un portal interdimensional te dices mientras ves como un conejo gigante con una servilleta a cuadros blancos y rojos (no podría ser de otra manera, es una dimensión más no un universo diferente) persigue a un hombrecillo que es una mezcla entre Karlos Arguiñano y Frodo Bolson.
“Bueno, creo que es el momento de dejar de beber y de cambiar de compañías” y es que tu madre tenía razón el Rizoma ese no iba a traer nada bueno. Pero en ese momento conectas con el mundo “real” y aquellos preciosos ojos siguen instalados ante ti.
- Sinceramente, creo que anoche bebí demasiado – le dices a tu nueva amiga
- No, no, no me escuchas – eso te suena – has encontrado un portal que comunica dos dimensiones
- No, yo solo entré al baño de las mujeres, es que… - replicas
- Es que nada… ¿por qué los humanos sois tan cerrados de mollera? ¿por qué solo puede existir vuestro universo? ¿por qué sois tan ombliguistas? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?
“Está claro que aunque se trate de dimensiones diferentes siempre tenemos puntos de unión” piensas mientras recuerdas a Mourinho.
- Y además te pones a pensar en futbol!!! – te suelta el bellezón mientras clava esos ojos que antes te parecían preciosos y ahora te dan miedo en ti
- Perdón ¿cómo sabes que pensaba en…? –
- A diferencia de vosotros – te corta – en esta dimensión trabajamos para conseguir un mayor rendimiento cerebral y no solo pensar en balones y tetas… que ya me las has mirado tres veces y sí, sí son naturales… (cretino)
Sin saber dónde meterte bajas la mirada al suelo.
- Qué mono eres cuando te pones rojo – dice
“¡Joder! Además de leer la mente también puede ver lo que quiera” piensas…
- No, lo que pasa es que te estás comportando como el niño que quiere dar el primer beso – te dice
Sí, no ha duda, estás enamorado, te dan igual las dimensiones, los universos, los besugos en bicicletas que ArguiFrodo esté vivo o muerto o que el conejo haya sufrido una indigestión… lo único que te importa es ella, la única que te importa es ella. Levantas la vista del suelo, miras directamente a sus ojos azules mientras avanzas hacia ella, mientras la tomas por la cintura y la besas.
Te fundes en el beso perfecto, un beso a los “Love Actually”, un beso histórico, mágico, un beso que como tú al caer al abismo de la cuarta dimensión quedará suspendido hasta que de nuevo abras los ojos y los abres… ahora sus ojos ya no son azules, son oscuros e inmensos. Ahora sus ojos no son tensos, ahora están cargados de odio y rabia. Ahora a sus labios perfectos le rodea una perilla peluda y sus redondos y naturales pechos no son más que fornidos pectorales bajo una camiseta de Los Suaves…
Poco a poco te separas de “tu amada” mientras ella o ahora él te recoge del suelo y te levanta mientras tu cabeza golpea de nuevo la taza del váter del baño de mujeres, para terminar más tarde contra la pileta tras esquivar con más pena que gloria el marco de la puerta. Arrastras cruzas todo el bar, solo ves el tatuaje del portero, los zapatos y botas de los allí congregados y un par o tres colillas… ya no suena Gabinete Calagari, suena un cantautor imitando a Calamaro, como tú: con más pena que gloria. Y ahora, que ya estás acostado en la acera después de haber barrido todo el bar, ahora que la gente que pasa en bicicleta ya no son besugos (bueno alguno sí pero no besugos de los que nadan por el fondo del mar), ahora que en vez de ver a conejos corriendo tras cocineros tan solo ves personas que te esquivan con cara de asco, miedo y pena, ahora, ahora la echas de menos pero has descubierto una de esas preguntas que se hace la humanidad ¿por qué las mujeres van de dos en dos al baño? Está claro, para no caer en la cuarta dimensión.
jueves, 8 de noviembre de 2012
La Cuarta Dimensión .. desde El Mundo de Dawidh
Aquí os dejo la primera parte del relato de David, yo mañana, junto con la segunda parte del relato, pondré mis poemas, o más bien, retitularé tres poemas que ya están publicados en el blog pero tienen cierto sentido unidos (se aceptan especulaciones)..Ahí va !
Apoyado en la barra del bar y posando la cerveza con la suavidad típica de aquel que lleva media caja de las mismas decidí entonces encaminarme al baño para expulsar, cuidadosamente depurada, la cerveza que hacía horas que había ingerido esperando a esa estúpida que siempre llega tarde.
Con más pena que gloria, tras haber atravesado el local repleto (de personas, personajes y demás animales de compañía), llegué por fin a la puerta del aseo. Agarré el pomo de la puerta y accioné su mecanismo… vale, estoy borracho, quizás no he hecho el juego completo… de nuevo bajé y subí mi mano haciendo el recorrido completo de tirador. Ocupado, cerrado, lleno, me da igual, no es el momento para imaginar que podría estar sucediendo en aquel pequeño habitáculo a otrora lugar de perversión, mi vejiga al borde de la explosión pedía vaciarse, tomé entonces la peor decisión de mi vida: girar 180 grados y sigilosamente entrar en el baño de mujeres.
Con una celeridad impropia de aquel que se ha bebido un par (o un par de pares) de cervezas cerré la puertas tras de mí y aun a oscuras comencé a palpar la pared en busca del interruptor. Comencé recorriendo la pared de la derecha pero no allí no encontré nada ¿estará entonces en la pared de la izquierda? … Mmmm… ¿detrás de la puerta? Bueno, vale, no estás en condiciones para ese tipo de valoraciones y es entonces cuando al más puro estilo remolino Bisbal decides girar tu cuerpo para quedarte enfrentado a una nueva pared, avanzas el pie derecho y caminas hacía la pared y notas como en lugar del suelo te encuentras la nada…
Comienzas a caer mientras de tu garganta no consigue salir ni una sola palabra de socorro; tan solo caes y segundo tras segundo la música del bar se va atenuando hasta que no escuchas nada… nada, ni música, ni el aire rozando contra tus orejas… nada. En ese momento crees que has muerto y piensa que la muerte es una mierda: ni dolor, ni sangre, ni imágenes ante tus ojos, ni luz al fondo del túnel… tú no has encontrado nada y ahora que te fijas: tampoco has encontrado suelo contra el que estrellarse. Decides entonces abrir los ojos.
Poco a poco ves como la luz se cuela bajo tu párpado y en tus oídos suena “La Fuerza de la Costumbre” de Gabinete Caligari (hacía décadas que no escuchabas esa canción). Y en ese momento, en el momento que piensas que todo no ha sido más que un sueño, escuchas a tu espalda:
- Perdona ser bípedo, estás en medio del carril-bici –
Decides, totalmente desubicado apartarte y excusarte…
- Lo sient… -
No llegas a terminar la frase que ahogas en un grito mientras a tu interlocutor parecen salírsele los ojos de sus órbitas. Con cara de extraño te mira mientras de nuevo comienza a pedalear.
Tú mientras de rodillas sobre la acera intentas ahogar ese grito de niña que se acaba de hacer con el control de tus emociones e intentas apartar las manos de tus ojos. Es en ese momento en el que descubres que esto no es un sueño, un mal viaje o un blancazo. Ves de nuevo como una bicicleta se aleja y en ella distingues a un besugo de unos 80 kilos vestido con traje, corbata y un enorme sombrero pero besugo, besugo, de los que nadan por el fondo del mar. Te preguntas lleno de pavor dónde estás, si estás vivo, muerto o soñando… decides entonces hacer la prueba del pellizco: “si me pellizco y es un sueño seguro que me despierto” y te pellizcas pero no despiertas, te vuelves a pellizcar pero nada sucede… bueno sí, ahora además de flipando te duele el brazo de carajo.
- Amigo ¿está bien? ¿necesita ayuda? –
Escuchas tras tu espalda. Tienes miedo a volverte, tienes miedo a descubrir que extraño ser el, bueno en este caso “la”, propietaria de esa voz. Poco a poco...
Apoyado en la barra del bar y posando la cerveza con la suavidad típica de aquel que lleva media caja de las mismas decidí entonces encaminarme al baño para expulsar, cuidadosamente depurada, la cerveza que hacía horas que había ingerido esperando a esa estúpida que siempre llega tarde.
Con más pena que gloria, tras haber atravesado el local repleto (de personas, personajes y demás animales de compañía), llegué por fin a la puerta del aseo. Agarré el pomo de la puerta y accioné su mecanismo… vale, estoy borracho, quizás no he hecho el juego completo… de nuevo bajé y subí mi mano haciendo el recorrido completo de tirador. Ocupado, cerrado, lleno, me da igual, no es el momento para imaginar que podría estar sucediendo en aquel pequeño habitáculo a otrora lugar de perversión, mi vejiga al borde de la explosión pedía vaciarse, tomé entonces la peor decisión de mi vida: girar 180 grados y sigilosamente entrar en el baño de mujeres.
Con una celeridad impropia de aquel que se ha bebido un par (o un par de pares) de cervezas cerré la puertas tras de mí y aun a oscuras comencé a palpar la pared en busca del interruptor. Comencé recorriendo la pared de la derecha pero no allí no encontré nada ¿estará entonces en la pared de la izquierda? … Mmmm… ¿detrás de la puerta? Bueno, vale, no estás en condiciones para ese tipo de valoraciones y es entonces cuando al más puro estilo remolino Bisbal decides girar tu cuerpo para quedarte enfrentado a una nueva pared, avanzas el pie derecho y caminas hacía la pared y notas como en lugar del suelo te encuentras la nada…
Comienzas a caer mientras de tu garganta no consigue salir ni una sola palabra de socorro; tan solo caes y segundo tras segundo la música del bar se va atenuando hasta que no escuchas nada… nada, ni música, ni el aire rozando contra tus orejas… nada. En ese momento crees que has muerto y piensa que la muerte es una mierda: ni dolor, ni sangre, ni imágenes ante tus ojos, ni luz al fondo del túnel… tú no has encontrado nada y ahora que te fijas: tampoco has encontrado suelo contra el que estrellarse. Decides entonces abrir los ojos.
Poco a poco ves como la luz se cuela bajo tu párpado y en tus oídos suena “La Fuerza de la Costumbre” de Gabinete Caligari (hacía décadas que no escuchabas esa canción). Y en ese momento, en el momento que piensas que todo no ha sido más que un sueño, escuchas a tu espalda:
- Perdona ser bípedo, estás en medio del carril-bici –
Decides, totalmente desubicado apartarte y excusarte…
- Lo sient… -
No llegas a terminar la frase que ahogas en un grito mientras a tu interlocutor parecen salírsele los ojos de sus órbitas. Con cara de extraño te mira mientras de nuevo comienza a pedalear.
Tú mientras de rodillas sobre la acera intentas ahogar ese grito de niña que se acaba de hacer con el control de tus emociones e intentas apartar las manos de tus ojos. Es en ese momento en el que descubres que esto no es un sueño, un mal viaje o un blancazo. Ves de nuevo como una bicicleta se aleja y en ella distingues a un besugo de unos 80 kilos vestido con traje, corbata y un enorme sombrero pero besugo, besugo, de los que nadan por el fondo del mar. Te preguntas lleno de pavor dónde estás, si estás vivo, muerto o soñando… decides entonces hacer la prueba del pellizco: “si me pellizco y es un sueño seguro que me despierto” y te pellizcas pero no despiertas, te vuelves a pellizcar pero nada sucede… bueno sí, ahora además de flipando te duele el brazo de carajo.
- Amigo ¿está bien? ¿necesita ayuda? –
Escuchas tras tu espalda. Tienes miedo a volverte, tienes miedo a descubrir que extraño ser el, bueno en este caso “la”, propietaria de esa voz. Poco a poco...
mañana más !
"Hoy por hoy..."
Hoy por hoy,
prefiero un día de mierda
a un día vacío.
Hoy por hoy,
mis sueños colapsaron
por exceso de ruido.
Hoy por hoy,
me decanto por el esquizoanálisis
en lugar del psicoanálisis.
Hoy por hoy,
el determinismo me hace inconformista,
pero eso siempre,
ayer también,
mañana no sé,
espero indeterminarme bien.
Hoy por hoy,
casi que mi cuerpo me pide tirarme en el río,
con ganas,
aunque mi cabeza golpee las piedras
y entonces sí,
nos quedemos sin nada.
Hoy por hoy,
la piscina está vacía,
yo hago equilibrio en la barandilla
del balcón de un sexto piso,
y me lanzo con la ilusión
de que el vacío
sólo forme parte de mi imaginación,
y es que menudas recurrencias.
Hoy por hoy,
priorizo la ausencia de tus labios
a pesar de la razón,
y la dulce debilidad fugaz de tus visitas,
esa mala costumbre que llevamos
no creo que sea forma de follarse a la tradición,
igual que siempre,
y al revés que antes,
mi corazón necesita un viaje,
y de los buenos,
asi que salud compañera,
marcho con mi locura a cuestas,
y la cordura de tu parte.
prefiero un día de mierda
a un día vacío.
Hoy por hoy,
mis sueños colapsaron
por exceso de ruido.
Hoy por hoy,
me decanto por el esquizoanálisis
en lugar del psicoanálisis.
Hoy por hoy,
el determinismo me hace inconformista,
pero eso siempre,
ayer también,
mañana no sé,
espero indeterminarme bien.
Hoy por hoy,
casi que mi cuerpo me pide tirarme en el río,
con ganas,
aunque mi cabeza golpee las piedras
y entonces sí,
nos quedemos sin nada.
Hoy por hoy,
la piscina está vacía,
yo hago equilibrio en la barandilla
del balcón de un sexto piso,
y me lanzo con la ilusión
de que el vacío
sólo forme parte de mi imaginación,
y es que menudas recurrencias.
Hoy por hoy,
priorizo la ausencia de tus labios
a pesar de la razón,
y la dulce debilidad fugaz de tus visitas,
esa mala costumbre que llevamos
no creo que sea forma de follarse a la tradición,
igual que siempre,
y al revés que antes,
mi corazón necesita un viaje,
y de los buenos,
asi que salud compañera,
marcho con mi locura a cuestas,
y la cordura de tu parte.
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